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Las ciudades azules de Marruecos

Tabla de contenidos

Cuando se habla de la ciudad azul de Marruecos se habla de Chefchaouen, encajada en el Rif y pintada de añil de arriba abajo. Pero hay otras cuatro donde el azul también asoma.

Aquí tienes qué ver en cada una y, sobre todo, la verdad sobre por qué Chefchaouen es azul, que no es lo que se suele contar.

Chefchaouen, la Perla Azul

Callejuela azul de la medina de Chefchaouen
La medina de Chefchaouen, la única ciudad azul de principio a fin.

Su apodo oficial es «la Perla Azul». Está a 564 metros de altitud, tiene unos 46.000 habitantes y se encaja entre dos montañas del Rif, el Meggú y el Tisouka.

De ahí viene el nombre: Chefchaouen significa «los cuernos», por el perfil de esas dos cumbres vistas desde el valle.

Se fundó en 1471 —ojo, que circula mucho el dato erróneo de 1741— como fortaleza para frenar el avance portugués, y se convirtió en refugio de musulmanes y judíos expulsados de al-Ándalus, que trajeron consigo la arquitectura y la artesanía nazaríes.

Fue ciudad prohibida durante siglos

Este es el dato que casi nadie cuenta. Chefchaouen fue considerada ciudad sagrada y tuvo vetada la entrada a los extranjeros. Quien lo intentaba se jugaba la vida.

El primero en conseguirlo fue el explorador Charles de Foucauld, en 1882, disfrazado de rabino. La ciudad no se abrió realmente hasta el Protectorado español, en 1920, y permaneció bajo administración española hasta 1956.

Ese aislamiento explica por qué su medina conserva un aire medieval que otras han perdido.

Y ahora, por qué es azul

La respuesta honesta es que no se sabe con certeza, y conviene desconfiar de quien lo afirme tajantemente.

Lo que sí cuentan los vecinos mayores es revelador: la medina era blanca. El azul se concentraba en el Mellah, el barrio judío, y se extendió al resto de la ciudad hace relativamente poco.

Sobre el origen del azul en el Mellah hay varias explicaciones, ninguna probada:

  • El simbolismo religioso. En la tradición judía el azul representa el cielo y la cercanía a Dios. Se suele atribuir a los refugiados llegados en los años treinta huyendo de Europa, aunque la comunidad sefardí llevaba aquí desde 1492.
  • Los mosquitos. Los vecinos sostienen que el azul los ahuyenta, y aún hoy lo defienden.
  • El frescor. Que ayuda a mantener las casas templadas en verano.
  • La distinción. Que servía para diferenciarse del verde, color asociado al islam.

Y la explicación de hoy es económica: mantener el azul y repintarlo cada año es lo que sostiene el turismo, que es la principal fuente de ingresos del pueblo.

Un apunte para la foto: al contrario de lo que se publica, no todas las casas son azules. Hay tramos blancos y ocres, sobre todo fuera del eje turístico.

La leyenda de Vejer

Cuenta la tradición que Ali Ben Rachid se casó con Zhora, una joven de Vejer de la Frontera exiliada con él tras la Reconquista, y que construyó la ciudad a semejanza del pueblo de ella para aliviarle la nostalgia.

Cierta o no, quien haya estado en Vejer reconocerá el aire.

Qué ver en la medina

Detalle de puerta y escalones pintados de azul en una medina marroquí
  • La plaza Uta el-Hammam, el corazón social, con sus terrazas para tomar té.
  • La Kasbah, la fortaleza fundacional del siglo XV —no del XVIII, como a veces se lee—, con jardines andalusíes, museo etnográfico y una torre con vistas a los tejados.
  • La Gran Mezquita, reconocible por su alminar octogonal, poco habitual en Marruecos. No es visitable para no musulmanes, pero forma parte de la estampa.
  • Ras el-Maa, el manantial donde las vecinas siguen lavando ropa, a la salida de la medina.
  • Las siete puertas de la muralla, hoy abiertas de par en par.

Ve a primera hora. La luz es mejor y las calles están vacías; a media mañana el eje principal se llena.

El entorno: Akchour y Talassemtane

A unos 30 kilómetros están las cascadas de Akchour, con rutas de distinta dificultad: una corta hasta la cascada grande y otra más larga hasta el Puente de Dios, un arco natural de roca. En verano se puede uno bañar en las pozas.

Y la ciudad se asoma al Parque Nacional de Talassemtane, con abetales y barrancos. Para rutas largas, guía local.

Las otras cuatro con azul

Ninguna es azul de principio a fin. En todas el azul aparece en puertas, zócalos y detalles, combinado con el blanco.

Tetuán, la Paloma Blanca

Calles encaladas con detalles azules en la medina de Tetuán

Su apodo es «la Paloma Blanca», precisamente por el encalado, sobre el que destacan las puertas y ventanas azules. Su medina es Patrimonio de la Humanidad y conserva la impronta andalusí de los moriscos expulsados de Granada, lo que le ha valido también el nombre de «la hija de Granada».

Es la más auténtica del norte y la menos turistificada. En qué ver en Tetuán y las ocho puertas de su medina.

Asilah

Murallas y calles blancas con detalles azules en Asilah

Pueblo costero del Atlántico con murallas portuguesas asomadas al mar. El blanco domina y el azul aparece en marcos y zócalos.

Su seña propia son los murales: cada verano, el Festival Cultural Internacional trae artistas que repintan las paredes de la medina, así que la ciudad cambia de aspecto de un año a otro.

Tánger

El azul aparece en puertas, escaleras y fachadas sueltas de la medina, sin la uniformidad de Chefchaouen. Es la puerta de entrada desde España y da para varios días: lo tienes en qué ver en Tánger.

Rabat

Calle azul y blanca de la kasbah de los Udayas en Rabat

La capital guarda su rincón azul en la kasbah de los Udayas, un barrio amurallado sobre el Atlántico donde el azul y el blanco se reparten las fachadas al estilo del norte. Es lo más fotogénico de la ciudad.

Alrededor quedan la Torre Hassan y el Mausoleo de Mohammed V. Un apunte: Rabat estuvo bajo protectorado francés, no español, así que su arquitectura colonial es de esa herencia.

Cómo llegar y cuándo ir

  • Desde España: ferry hasta Tánger o Ceuta, y de ahí a Chefchaouen por carretera en dos o tres horas.
  • En autobús: hay líneas regulares desde Tánger, Tetuán y Fez.
  • Mejor época: primavera y otoño. Es un pueblo de montaña con mucha cuesta, y en verano el mediodía cansa. El invierno es fresco y lluvioso, pero se disfruta sin colas.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la ciudad azul de Marruecos?

Chefchaouen, en la cordillera del Rif, también llamada Chaouen y apodada «la Perla Azul». Es la única cuyo casco antiguo está pintado de azul de principio a fin. Otras ciudades marroquíes tienen rincones añiles —Tetuán, Asilah, Tánger y la kasbah de los Udayas en Rabat—, pero siempre en puertas y detalles, combinados con el blanco.

¿Por qué es azul Chefchaouen?

No se sabe con certeza, y conviene desconfiar de las respuestas rotundas. Lo que cuentan los vecinos mayores es que la medina era blanca y que el azul se concentraba en el Mellah, el barrio judío, extendiéndose al resto hace relativamente poco. Sobre su origen allí hay varias teorías: el simbolismo del cielo en la tradición judía, la creencia de que ahuyenta a los mosquitos, el frescor en verano o la voluntad de distinguirse del verde del islam. Hoy se mantiene porque sostiene el turismo.

¿Cuándo se fundó Chefchaouen?

En 1471, por Moulay Ali Ben Rachid, como fortaleza para frenar el avance portugués. Circula con frecuencia la fecha errónea de 1741. La ciudad se pobló con musulmanes y judíos expulsados de al-Ándalus, que trajeron la arquitectura y la artesanía nazaríes que aún la definen.

¿Es verdad que los extranjeros tenían prohibida la entrada?

Sí. Chefchaouen fue considerada ciudad sagrada y vetó el acceso a los extranjeros durante siglos. El primero en lograrlo fue el explorador Charles de Foucauld, en 1882, disfrazado de rabino. La ciudad no se abrió realmente hasta 1920, con el Protectorado español, bajo el que permaneció hasta 1956. Ese aislamiento explica que su medina conserve un aire medieval.

¿Cómo llegar a Chefchaouen desde España?

Cruzando el Estrecho en ferry hasta Tánger o Ceuta y continuando por carretera dos o tres horas. También hay autobuses regulares desde Tánger, Tetuán y Fez. Si prefieres no organizar el transporte, una excursión con guía desde el sur de España resuelve el ferry, los trámites y la ruta.

¿Cuál es la mejor época para visitar Chefchaouen?

La primavera y el otoño. Es un pueblo de montaña a 564 metros de altitud, con calles muy empinadas, así que el mediodía de verano resulta duro pese a que la altura suaviza el calor. El invierno es fresco y lluvioso, pero tiene la ventaja de que apenas hay turistas.

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